Relatos y fotos previas del I Torneo de La Voz de Sigmar: Guerra por Todaspartes

Mañana se celebrará el I Torneo de La Voz de Sigmar y los contendientes ya están preparando sus armas. Os mostramos los relatos de sus ejércitos y las fotos de las fuerzas con las que asaltarán Todaspartes.


KrossaK de la sede de Girona, con su Tribu del Puño Rojo:

Hung-Gryh y Bor-Ah-Zus son dos hermanos Ogors nacidos en el Reino de Ghyran, criados junto a los exiliados Hijos de Behemat. Pese a que Ghyran es conocida como el Reino de la Vida, los hermanos no han conocido más que la muerte, el frío y el hambre, vagando desde Sweatswamp hasta establecerse en Decrepita, batallando contra los No-Muertos de Nagash y ante la virulenta plaga de los retoños de Nurgle.
De jóvenes, atravesaron a puñetazos el cráneo del Great Unclean One Bilemfet, lo que maravilló a sus hermanos Ogors, quienes formaron la Tribu del Puño Rojo ante tal proeza. Liderados por los nuevos proclamados Tiranos, lograron expulsar a las hordas de Nurgle de los bosques de Decrepita.

Ante las victorias frente al Chaos, se sumaron toda clase de voraces y variopintas criaturas, consideradas parias entre sus congéneres. Tal es el caso del Orruk Warboss Montapuerkoz, quien lidera a sus chikoz en pos de las bronkaz sin fin en las que se embarca la Tribu. Como señal de hermanamiento, también empapan sus brazos en rojo, ya sea con los pigmentos de las Ghyrmapolas de los bosques o bien con la sangre de los desgraciados que machacan.
A su vez, los Rockguth Troggoths de las heladas laderas de Decrepita acuden a la llamada de guerra por las promesas de esmirriados pero suculentos manjares, hartos de toda una dieta rica en piedras y guijarros. Además, los huesos de sus víctimas son perfectos para decorar sus duras pieles, pudiendo presumir ante el resto de desnudos Troggoths.

Hung-Gryh, como cualquier Ogor, tiene un gran interés en machacar y ezpachurrar los cráneos de sus enemigos, pero además siente una especial predilección por las Kozas Brillantez, por lo que en batalla se asegurará de zakear todo lo posible, siempre junto a su insaparable guardia personal, los apodados Manitoz.
Bor-Ah-Zus también siente una predilección por ciertas Kozaz Brillantez, pero con una finalidad espiritual. Lleva toda su vida buscando el rastro de Gorkamorka, su dios de Grandes Fauces, a quien cree que se acercará devorando todo lo posible y recolectando grandes cantidades de Cyclestones. De ahí que todo su arsenal esté decorado con dicho Realmstone, que consigue gracias a la ayuda del Madcap ShamannZetaloko, quien interpreta las señales de la Luna Malvada, (aunque nadie asegura si con mayor o menor fortuna).

Y con sísmicas pisadas y tambaleantes pasos, les sigue el Gargant Drunkhur, siempre dispuesto a comerse a todo pekeñajo que pueda mitigar su eterna borrachera. Y de paso poder descuartizar a todo adorador del Chaos en honor a sus exiliados ancestros.
Recientemente los hermanos Tiranos han oído hablar de las proezas del Megaboss Kraakh, quien en sus batallas busca reunir el ¡¡Waaagh!! Zupremo para llevar las fauces de Gorkamorka a todos los Reinos Mortales. ¿Qué sería de un ¡¡Waaagh!! Zupremo sin la Tribu del Puño Rojo, verdad?


Moreno de la sede de Donostia:

Ghutkric es un jefe lunático montado en Garrapatos Cavernícolas astuto y con delirios de grandeza(se cree que la luna malvada se ha fijado en él porque se cree especial y que está destinado a ser el profeta de la luna malvada).
Scocciz ha crecido con Ghutkric y como es un loco de la magia sin aspiraciones de liderazgo se llevan bien cada uno en su rol.
Un día Scocciz estaba experimentando un brebaje hecho con setas y hongos de diferentes partes de los reinos. Su objetivo era descubrir una fórmula que potenciara los hechizos que conocía. Se la tomó y lanzó el hechizo de la mano de Gorko. De pronto Scocciz y Ghutkric aparecieron en una cueva en la que nunca habían estado.

Poco a poco exploraron la cueva y encontraron una tribu que había sobrevivido al mundo que fue. Justamente ese mismo día había sido devorado por un garrapato gigante el jefe lunático de la tribu. En poco tiempo Ghutkric y Scocciz se convirtieron en los lideres de la tribu y formaron un waaagh de veteranos y variopintos monstruos y goblins al que día a día se unen nuevos miembros de los reinos mortales.
Scocciz ha “perfeccionado” la fórmula del brebaje para transportar el waaagh aleatoriamente por los diferentes reinos mortales y extender la destrucción y la oscuridad y explorar diferentes lugares en busca de extraños hongos y setas para desarrollar nuevos brebajes.


Pablo de la sede de Lugo:

Los zapadores de Durun son el destacamento enviado por el propio Sigmar para crear y reforzar las fortalezas y las poblaciones el su avance en el reino de las Sombras. El grueso de la fuerza lo componen duros enanos que con sus escudos , plomo y pólvora no dudaran un minuto en defender sus construcciones.

Dirigidos por el herrero rúnico Durun tienen como aliados a lord ordinatum Thassarius que junto sus ayudantes y sus ballistas iluminan el reino de las sombras con la justicia de Sigmar.


Cazatropis de la sede de Madrid:

Cuando las primeras gotas de lluvia golpearon su rostro bestial, el minotauro alzó la vista al cielo gris. A su alrededor, los mastines seguían dándose un festín con las vísceras de sus recientes presas. Esa tarde, la manada había triunfado masacrando sin piedad una aldea pobremente guarnecida de humanos débiles e ignorantes.

Hacía ya un rato que el líder de la manada, Kharnogh Ojo Afortunado, había perdido de vista a su rebaño de gors, los cuales persiguiendo a sus despavoridas presas, se habían internado en la profundidad del bosque. Con gesto de victoria y su hacha ensangrentada, se aproximó a la humana que yacía en el suelo aterrada y malherida. La presencia de los primeros relámpagos hacían que la situación resultase más aterradora para su débil presa.

Kharnogh sostenía su hacha listo para asestar el golpe de gracia sobre aquella desgraciada presa, pero algo hizo que todo se detuviese a su alrededor. De forma automatizada, sus pelos se erizaron mientras sus patas acabadas en pezuñas, empezaron a hacerle avanzar hacia el bosque colindante dando grandes zancadas. Las primeras flechas, bañadas en tono dorado, empezaron a hacer blanco en sus soldados, los cuales cayeron por docenas a su alrededor, mientras él seguía de forma instintiva avanzando al bosque. Y de repente llegaron.

Los relámpagos que caían alrededor de su manada, no venían solos sino que traían consigo la muerte, pero no una cualquiera. Una muerte que le hizo sentir odio y temor a partes iguales. Odio por la contundencia con la que golpearon a su rebaño, y temor por la falta de expresión de los rostros de aquellas armaduras doradas que portaban la muerte.

Los instintos naturales hicieron que Kharnogh se agachara en el momento justo para esquivar una jabalina lanzada desde algún sitio del bosque. La fortuna que le volvía a sonreír, no fue compartida con uno de sus minotauros, que cayó derribado por un gran martillo, portado por una de esas armaduras doradas. Antes de poder reaccionar ante aquel ataque, el minotauro volvió a recibir un segundo golpe, el cual le 
redujo su enorme cabeza a poco más que un charco de sangre y nervios. Kharnogh siguió corriendo hacia el bosque.

Llegó a los primeros árboles solo para encontrarse de frente con un muro de músculo y hachas. Sus gors volvían del bosque, pero no venían solos. Siguiéndoles de cerca, venían más soldados de armadura dorada dándoles caza, convirtiéndolos en el cazador cazado. Justo a su lado, uno de los gors mas salvajes de la manada, fue atravesado por una espada, cayendo muerto encima de Kharnogh. Su vista se nublo por el golpe, quedando en el suelo con el cadáver de su guerrero justo encima de él. La muerte lo envolvía todo, su manada estaba siendo fulminada por aquellos guerreros de una forma precisa y contundente.

Con la mente y la vista nublada, el jefe de la manada solo fue capaz de apreciar el sonido de las contundentes pisadas de aquellos que habían acabado con su manada de guerra. Por fortuna para él, le dejaron en el lugar dándole por muerto. Ojo Afortunado volvía una vez mas a hacer justicia a su nombre, prometiéndose que en la siguiente ocasión no le volverían a coger por sorpresa.


Roge de la sede de Lugo:


Borja Alonso de la sede de Lugo:


Mike Varela de la sede de Lugo:


Ramón González de la sede de Lugo:


Fernando Suárez de la sede de Lugo:


Marcelo Soto de la sede de Valencia:


Juan Carlos Sánchez de la sede de Valencia:


Daniel Ortega de la sede de Girona:


Cristian Martínez de la sede de Girona:


Heraldo Gorbut de la sede de Girona:


Lord Marcus Tormentadados de la sede de Girona:


Diana de la sede de Girona con sus Saqueadores Azules:


Nexo de la sede de Madrid:

Syndael estaba en el tocón gigante del reino de Ghyra, el tree-revenant estaba sumido en un sueño profundo de nuevo, contemplando visiones de un mundo pasado y un bosque majestuoso, se vio así mismo luchando hasta la muerte contra el caos en ese hogar, viendo morir a su águila, luchando con espada y arco atravesando ojos, cortando cabezas, luchando por su hogar… Anthel Loren.
Se sumergió más en esas oscuras visiones en esa pesadilla, y sintió la mirada de los dioses oscuros dominando su viejo hogar.pero, de ese bosque arrasado, vió que aún quedaba algo, al menos en su visión sintió como el caos se apoderaba de una semilla que brillaba intentando soportar el embate de los poderes oscuros, pero estos aprovechaban esa ira para alimentarse más. Syndael, sin dudarlo cogió la semilla y se la tragó.

Volvió a estar sentado en aquel tocón, y se dirigió a hablar con su diosa de lo que había visto, de ese poder y su hogar perdido, pero cuando entró en la sala el séquito de alarielle le miró extrañado y hasta su diosa. -qué son esos tatuajes hijo mío- dijo Alarielle.Syndael le contó lo ocurrido en sus visiones, el “joven” sylvaneth había, conseguido entrar en las visiones de la magia y el caos, su corteza se volvió casi gris y sus hojas muchas de ellas rojizas. su reina posó la mano izquierda sobre él y sintió esa oscuridad que le invadía y daba poder. Poco a poco, hizo que muchos de sus hijos fueran tomando aquel poder de la pesadilla de Syndael, algunos no eran dignos, otros aunque fieles a la causa Sylvaneth se volvían agresivos como un depredador pero más fuertes aunque su corteza grisácea y hojas rojas imponen al resto, y otros hallaron un camino en medio, el equilibrio entre luz y oscuridad haciendo que Alarielle les nombrase jefes de sus escuadrones al mando de Syndael, pero había batallas en el horizonte, batallas venideras que deberían luchar por donde quiera que fuese de los reinos mortales, y quizá sería hora de expandirse en nombre de su reina pensó Syndael.


Milhouses de la sede de Donostia con sus Caballeros de la Casa Mil:

Mil de Van Houten fue un noble de Shyish hijo del conde Kirk Van Houten y Luann Van Houten, los cuales eran primos. Dominó las vastas tierras del sur de Ossia hasta su no-muerte.

Mil de Van Houten fue uno de los más poderosos señores de la guerra de Shyish hasta el alzamiento de Nagash. En un inicio, Mil y sus caballeros, se negaron a servir al autoproclamado Señor de los Muertos y lucharon por conservar su poder sobre las tierras sureñas. El señor de Ossia era conocido por tratar con amor y cariño a todos sus súbditos y promulgar la no violencia entre ellos “para conservar la vida y los bienes el mayor tiempo posible”.

La indiferencia que causaba Mil en Nagash era tal que se olvidó por completo del Señor de Ossia y se dedicó a tomar el resto de Shyish. Durante ese tiempo, Mil conoció a Sali Mossipn, una curandera de palacio de la cual se enamoró en secreto. Con el paso de los años, se hizo evidente que Sali no estaba para nada interesada en Mil, pero éste no cesó en su empeño y la colmó de regalos. Incluso cruzó el portal hasta el reino de las bestias para capturar un Pegaso negro y entregárselo como regalo a su pretendida. Si bien esto no hizo que Sali quisiera a Mil, ella quedó profundamente impresionada y permitió al Señor de Ossia desarrollar una profunda amistad… hasta que en una terrible plaga de peste negra, cayó enferma y murió.

Mil se volvió loco de dolor y acudió a Nagash implorándole la vuelta de su amada. Entregó sus tierras a cambio de la eterna no-muerte y servidumbre, y solo pidió una compensación: poder volver a ver a Sali. Nagash aceptó de buen grado, pero para jactarse de los valores de Mil, le lanzó una terrible maldición. Se acercó a él y con un golpe en el suelo dijo “Jy is ‘n verloorder en jy is altyd in die vriendsone”. Así, quedó sellado el destino de la Casa Mil. Sali solo despertaría cuando él y sus caballeros recolectaran tantas almas como el amor que profesaba por ella.

Mil, reclutó a sus siervos más cercanos y fundó la “Casa de caballeros de Mil”. El antiguo Señor de Ossia, se encomendó a una misión inacabable: recolectaría para Nagash tantas almas como fueran necesarias para que Sali despertara, y cuando lo hiciera, estaría tan profundamente impresionada que podrían estar juntos para siempre.


Corretja de la sede de Valencia:

Fulgrim paseaba por el campamento pensativo, el general Akhelian notaba el asqueroso olor de las aguas tibias y estancadas, antaño frías y limpias de los lagos de Guyran. No sabía si sudaba por la alta temperatura de las aguas o por la sensación de que cada vez les quedaba menos terreno en el que esconderse.

Observaba a los Idoneth que le acompañaban, desterrados como el, no le habían abandonado aun porque si no estarían aun más perdidos. “El último de los Akhelian” le llamaban en tono burlón.  Sonrió al recordar su nefasto título. 

Poco quedaba de los buenos tiempos, cuando los mares del reino de la vida habían estado bajo su domino. Pero todo cambio con la llegada de los apestosos siervos del caos, desde que empezó la invasión las tropas de Fulgrim no habían dejado de retroceder. Y no fue mejor cuando llegaron los esbirros de Sigmar, si esos estirados guerreros pensaban que el iba a arrodillarse ante el señor de Azyr ya podían ponerlo a prueba, un lobo es aun más fiero cuando esta acorralado.

Desde hace unos meses su única manera de supervivencia, atrapados entre las tropas de Nurgle y los vasallos de Azyr había sido el contrabando, los stormcast estaban demasiado ocupados mirando al cielo como para vigilar las diferentes drogas de combate que sus jinetes transportaban des de las fabricas escondidas en los bosques hasta las oscuras ciudades del este habitadas por darkling covens e hijas de Khaine.

Fulgrim golpeó con ira la mesa donde estaban sus mapas, ya estaba harto de huir y de esconderse en lagos infestados, aviso a sus capitanes y les informo de que reunieran a las partidas en el campamento base

-Que todos los hombres y mujeres estén listos para pelear mañana por la mañana!-Exclamo con énfasis-Mañana romperemos el bloqueo al que nos han sometido.

-Si señor! –respondieron sus capitanes, sonriendo al ver que por fin su señor salía de la pasividad tanto había durado

Se quedó solo un momento meditando antes de salir a preparar su montura, mañana Fulgrim pensaba escribir su destino, no dejaría que siervos de falsos dioses le conquistaran sin más, si mañana moría moriría luchando y no escondido en una ciénaga y si vencía se encargaría de liberar todo Ghyran de sus malditos invasores.


Nyoron Sheppard de la sede de Valencia:

Tras largo tiempo de espera, la última piedra de la pirámide invertida había sido puesta y con ello el ritual se completó. Esta empezó a girar y fue absorbiendo cada vez más poder de muerte. Nagash, en el centro; estaba obteniendo todo ese poder mágico pero durante un instante vió que algo no iba bien.

La pirámide empezó a girar, cada vez de forma más caótica de forma que ni el propio Nagash hubiera imaginado. La energía acumulada de Shyish, el reino de la muerte cada vez resultaba mucho más destructiva y justo en ese instante Nagash sintió unas almas que hasta hace un momento no controlaba. Eran Skavens, sucias ratas que habían llegado hasta la pirámide gracias a sus túneles y habían mancillado el ritual durante el transcurso de la batalla en las que hordas de Orruks intentaban asaltar Shyish. El dios de la muerte, lleno de ira envió a esas almas al más profundo de los inframundos.

Aunque no todo estaba perdido, tras una terrible explosión que sacudió a todos los reinos mortales, impregnandose del poder de Shyish. Esta poderosa fuerza hizo que surgieran poderosas magias, y con ello; la resurrección de espectros, levantándose de sus tumbas con el único deseo de complacer a Nagash.

Viendo que tenía al alcance de su mano toda esa fuente de poder ilimitado, Nagash se aventuró a ir a todos los diferentes reinos para recuperar lo que le pertenecía por derecho. Acompañado por su nueva legión de espectros, pudo ver con claridad que tenía toda esa magia al alcance de su mano, y con ella su eterna venganza…. Skavens, Idoneths y finalmente Sigmar, todos ellos pagarían un alto precio por robar al señor de la muerte. La conquista de los reinos mortales no había hecho más que comenzar…


Asgaroth de la sede de Valencia:

Astreia miraba hacia lontananza desde la cima de uno de los riscos mas elevados de la zona. De repente su dracoline Kraza empezó a ponerse nervioso, pero en seguida se traquilizó al indentificar el olor que le llegaba era el de Loithar, el tauralón de Aventis. Al acercarse las alas de la bestia levantaron una nube de polvo que hizo entrecerrar los ojo a Astreia mientras esta se posaba a su lado. 

– Llegáis tarde Aventis.
– Un Lord Arcanum nunca llega tarde. 
– Que chorrada es esa, os esperaba hace un buen rato.
Aventis sonrió con su habitual socarroneria.
– Disculpad mi señora, me he entretenido con los Seraphon.
– ¿Han respondido a nuestra llamada?.
– Bueno solo han venido algunos eslizones y esa magnifica bestia acorazada. Creo que será suficiente.
– Si Sigmar así lo quiere triunfaremos en nuestra misión.  
– Si nos ha reunido aquí para dirigir a los Anvils of the Heldenhammer tendrá sus razones.
– Sus caminos son inescrutables Aventis, no nos corresponde a nosotros juzgarlo.
Hubo un silencio ceremonioso entre los dos mientras sus pensamientos volaban por sus mentes preparando la inminente batalla, solo roto en algunas ocasiones por algún gruñido de sus monturas.
Inmersos en sus pensamientos no oyeron llegar al Lord Relictor, Ionus. 
– Mis señores los preparativos están casi acabados. Los prime están reuniendo y arengando a sus tropas, y los Seraphón aliados estan preparando sus armas. Los raptors están también en posición junto a las balistas. A lo lejos se divisan grandes hordas de demonios y otros enemigos de nuestro amado Sigmar, pero estamos preparados para vencer o morir por su gloria.
Astreia miró de reojo a Aventis que seguía ensimismado en sus pensamientos. 
– Muchas gracias Ionus, como siempre tus servicios nos son muy preciados en estos momentos de zozobra. Prepara a las tropas en el campo de batalla. Aventis y yo nos reuniremos con vosotros en seguida. 
– Si mi señora.
Astreia siguió a Ionus con la mirada mientras descendía por el camino.
– Bueno señor de Hammerhall, estáis muy callado.
Aventis levantó la mirada al cielo y luego miró a Astreia.
– Hoy dirigiréis vos a nuestras tropas mi señora. Yo descenderé en medio de ellos desde el Reino Celestial y traeré muerte sobre nuestros enemigos. ¿Os sentís preparada?.
– Lo estaré si Sigmar así lo quiere. 
– Sea pues, reunámonos con las huestes y que Sigmar nos guíe. 

Luthiewn de la sede de Valencia:

Vladimir se hallaba solo,  combatiendo sobre la pila de cadáveres de sus enemigos, montones de ratas putrefactas que habían intentado acabar con su pueblo. Para muchos ser un inmortal era una maldición y lo veían como un monstruo, pero la inmortalidad también le otorgaba la memoria del tiempo que fue, y aun recordaba que en tiempos pretéritos, los hijos del dragón defendían los pueblos y aldeas de sus familias, y aunque su pueblo hacía milenios que había ardido junto con el resto de aquel mundo ya olvidado, este, su nuevo hogar, no caería ante las pezuñas y los dientes de esos traicioneros seres.

Mientras se hallaba ensimismado en sus pensamientos, una enorme garra golpeo el acorazado pecho de Vladimir. El vampiro se tambaleó, y  volvió al presente. Sabía que lanzarse al ataque el solo no era la mejor de las ideas, pero sus huestes no habían sido convocadas a tiempo y la ferocidad del ataque de los siervos del caos, había hecho que las defensas de la fortaleza se vieran sobrepasadas. Su atacante, una rata del tamaño de un ogor, lanzó un nuevo golpe errando esta vez, lo que dio a Vladimir la opción de conjurar un hechizo y pulverizar a la rata hasta dejar otro esqueleto más en la montaña de huesos y cadáveres que tenía bajo sus pies.

De repente, cuatro brazos musculosos emergieron de la nada, como rompiendo la misma realidad, y agarraron a Vladimir con la suficiente fuerza que habrían partido en dos a un hombre mortal. Otra gigantesca rata emergió de la nada, y comenzó a golpear furiosamente la cabeza del vampiro, una y otra vez. Poco a poco, Vladimir sintió que la fuerza de la sangre abandonaba su cuerpo, lo peor para él no era el sentir que después de tantos milenios su existencia llegaba a su fin, sino que como hijo del dragón, había fallado en su cometido. Lentamente, la fuerza vital comenzó a fallarle, la vista se le nublaba en rojo, y las voces de tantas almas que había cosechado a lo largo de los milenios comenzaron a llamarlo.

De repente, un estruendo golpeó con la fuerza de un rayo el suelo machacando y aplastando a los enemigos de Vladimir, Dunkler Strahl, su viejo dragón al fin había completado su proceso de reanimación. La puerta de la empalizada estalló en mil pedazos y los caballeros carmesís portando el pabellón de la torre sangrienta se arremolinaron e torno a su General. Por el flanco derecho de los enemigos, jaurías de lobos aullaban amenazantes mientras el cielo se oscurecía con bandadas de murciélagos tan grandes como hombres adultos. Tras los caballeros sangrientos, sus leales vasallos llegaron portando viejos estandartes de guerra. Los caballeros negros y la guardia de la torre avanzaban solemnes dispuestos a cumplir en la muerte los juramentos que habían hecho en vida. Y tras las primeras líneas, un ejército de esqueletos tan grande que abarcaba hasta donde llegaba la vista montaba guardia esperando las ordenes de su señor.

En un instante, Vladimir recuperó las energías, de un salto trepó a la silla de Dunkler Strahl, y lo hizo girar enfrentando al ejército enemigo, puede que los defensores estuvieran en inferioridad, y solos, pero cualquiera que quisiera entrar al pueblo, debería sentir primero la ira de los hijos del dragón.

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